Vida
Santo Tomás Apóstol era judío, pescador de oficio. Tuvo la bendición de seguir a Cristo, quien lo hizo apóstol el año 31.
Se le conoce a Santo Tomás por su incredulidad después de la muerte del Señor. Jesús se apareció a los discípulos el día de la resurrección para convencerlos de que había resucitado realmente.
Tomás, que estaba ausente, se negó a creer en la resurrección de Jesús: El Martirologio Romano, que combina varias leyendas, afirma que Santo Tomás predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después pasó a la India y fue martirizado en «Calamina».
“El Apóstol Santo Tomás, al que está dedicado el retablo, aparece en los Evangelios como el discípulo de la fe vacilante, que pide pruebas palpables para creer que Jesús ha resucitado: “Si no meto mis dedos en sus manos y no meto mi mano en su costado, no creo”. Ocho días más tarde cuando Jesús le invita a comprobar que su resurrección es verdadera, Tomás se postra ante él en una confesión de fe profunda y sincera: “Señor mío y Dios mío”.
Otras dos veces aparece en el Evangelio y luego no hay más datos de su vida. La tradición lo sitúa predicando el Evangelio en tierras orientales sufriendo martirio atravesado por una lanza”.
Historia
Mientras los otros dos templos de la ciudad se ubican en las partes altas -y en la Edad Media estaban dentro del recinto murado según la costumbre de la época-, el de Santo Tomás se sitúa en la parte baja, al lado del cerro del Calvario o de San Miguel -probablemente quedaría extramuros-.
Es muy significativo el descubrimiento de los restos de la primitiva iglesia rupestreen la capilla que estuvo dedicada originariamente a la Virgen del Rosario y más recientemente a la Virgen Milagrosa.
EL TEMPLO
Al igual que las otras dos parroquias aparece citada esta de Santo Tomás en el s. XIII. El edificio actual sin embargo fue edificado en estilo gótico tardío a finales del s. XV o comienzos del s. XVI. Es pues, el más antiguo de Arnedo.
Su planta destaca por su gran cuerpo central cubierto con bóveda estrellada (A)

de ocho puntas apoyada en pilares fasciculados que crea un espacio centralizado, único en la arquitectura de La Rioja. El origen de esta solución arquitectónica habrá que buscarlo en las salas capitulares del s. XIV o en construcciones funerarias, algunas de ellas sufragadas por la familia Fernández de Velasco (Señores de Arnedo y de otros muchos lugares, Condestables de Castilla, Condes de Nieva y posteriormente Duques de Frías), cuya filiación estilística se halla en la Capilla del Condestable de la Catedral de Burgos, obra de Simón de Colonia. Las construcciones mencionadas están relacionadas con Juan y Pedro de Rasines y Juan Gil de Hontañón, pero no se conoce documentación que atestigüe que lo son también de esta de Santo Tomás.
Todas las capillas de la parte norte, las de los pies, incluida la escalera que sube al coro, además de la capilla donde se ubica el retablo mayor y las paredes que delimitan interiormente las sacristías están excavadas en la roca. Ello nos lleva a la suposición de que en origen pudo muy bien ser iglesia rupestre (tal y como quedó claro en noviembre de 2022 con el hallazgo de la capilla de la Milagrosa, de la que hablaremos más adelante). Su ubicación a los pies del monte de San Miguel, donde se encontraba, en cuevas, el Monasterio de San Miguel, citado en el s. IX, y que en su cara oeste ofrece los restos de un poblado celtibérico, hace suponer que esta es la parte más antigua de la ciudad, posiblemente única hasta que a partir del s. IX la construcción del castillo árabe va arrastrando la población hacia las faldas del castillo.
1.- El patio de Santo Tomás.
Una plataforma elevada sobre las calles adyacentes y el contiguo parque de la Baronesa, dota al templo de Santo Tomás de un entorno agradable y tranquilo. El pórtico moderno, obra del arquitecto D.Gerardo Cuadra, de 1994, sustituyó a un antiguo pórtico barroco de principios del s.XVIII (1723) compuesto por un porche de piedra, una galería arqueada, de ladrillo y un piso superior para vivienda, que fue demolido y así se recuperó la estructura original externa del templo, que deja ver los contrafuertes orientados al centro de la bóveda estrellada, el añadido de la sacristía, de mampostería toledana y, sobre todo ello, aparece hacia el norte la torre.
El espacio que actualmente ocupa este patio estuvo destinado a cementerio parroquial hasta la primera mitad del s. XIX. A sus pies discurría el río Noceda que en este tramo se conocía como río de los Caños, donde existía un viejo lavadero desaparecido en la segunda
mitad del s. XX.


2.- Portada.
Bajo el airoso tejado se abre la portada al sur, compuesta de seis arquivoltas apuntadas abocinadas sobre columnillas con capitel corrido de decoración floral y animalística (animales en la izquierda y aves en la derecha),que se presenta con cierta sobriedad, pero elegante. Es la parte más antigua de la iglesia. Otra portada semejante a esta la encontramos en la iglesia de Santa María de La Estrella, de Enciso.
3.- Capilla del Carmen.
Con imagen titular y arcosolio en lateral con pequeños escudos propio de enterramiento.
Vidriera de Elías, obra de Miguel Ángel Sainz, a quien también se debe la vidriera del «Hombre postmoderno», en la parte superior del muro sur de la capilla mayor.


4.- Altar del Sagrado Corazón de Jesús.
Igual que el correspondiente, dedicado a la Inmaculada. Imagen titular moderna e imagen de San Pedro, romanista de fines del XVI.
5.- Retablo mayor.
Barroco clasicista, con traza de Juan de Zárraga (autor y tracista también del retablo de San Joaquín en la iglesia de Santa Eulalia), fue realizado por Martín de Amézqueta y sus hijos Juan y Manuel en 1653, y dorado por Cosme de Ibarnavarro en 1680. Consta de un alto banco decorado con pinturas sobre lienzo de los cuatro Evangelistas, realizadas por el pintor José Lorente en 1680; entre ellas, bajo arco de medio punto, Piedad, manierista de mediados del siglo XVI. Un solo cuerpo con hornacina central de medio punto que alberga la imagen titular de Santo Tomás, articulado por pares de columnas corintias entorchadas de orden gigante y un entablamento sobre el que se encarama un ático con frontón redondo roto. Remata el conjunto un Calvario que no es coetáneo del retablo con Crucifijo hispano flamenco de fines del siglo XV e imágenes de Virgen y San Juan, manieristas de mediados del siglo XVI.
La sillería de nogal barroca fue trasladada del coro alto a este lugar, que ocupaba anteriormente el presbiterio, en las reformas emprendidas en 2001.


6.- Altar del corazón de María
Retablo de un cuerpo y ático con columnas corintias de hojarasca, barroco de mediados del s. XVIII, con imagen titular moderna y San Juan, en el ático, del s. XVI.
7.- Capilla de San Antón.
Con imagen del titular, barroca del XVIII. Su culto se inició desde los inicios del templo y cuenta con cofradía integrada por 103 cofrades que le honran cada 17 de enero. La imagen del santo patrón de animales y mascotas, sostiene un libro en su mano izquierda. En una de sus páginas nos informa de que fue restaurada en 1911. En la otra puede leerse: «Yo, Deberio Gil Ruiz de Gordejuela, tomé posesión como sacristán de esta parroquia de Santo Tomás el 23 de enero de 1943».


8.- Sotocoro.
Situado en el cuerpo de entrada está dividido en tres partes por columnas. Su bóveda, muy rebajada, es de crucería estrellada sencilla, de finales del XVI. Las claves, de disco sencillo, están ornamentadas con bustos, formando un programa iconográfico en torno a la figura del Padre Eterno y la de Cristo, completado con medallones que representan un apostolado y santas y santos, hasta completar el número de veintisiete.
9.- Coro alto.
En él se conserva el órgano,

con caja rococó de la segunda mitad del XVIII, reparado y ampliado en 1781 por Manuel de San Juan, maestro organero de Logroño, autor también del órgano de Santa Eulalia. En julio de 2023 se puso en funcionamiento después de más de seis décadas sin sonar.


10.- Centro.-
Los bancos de la comunidad se distribuyen en torno al altar,

un altar de madera que sugiere a la vez la idea de ara sacrificial y mesa, quieren aglutinar al pueblo un una celebración comunitaria como declara el Concilio Vaticano II, al hablar de los creyentes cristianos, Pueblo de Dios. Algo por otra parte, muy en consonancia con una arquitectura centralizada como la de este templo hermoso, recogido y devoto de Santo Tomás. El diseño pertenece al artista Miguel Ángel Sainz, siendo párroco D. Tomás Ramírez Pascual. La decisión fue adoptada el día 16 de noviembre de 2002, víspera del fallecimiento de Miguel Ángel Sainz.
11.- Sacristía.
Situada al sur de la cabecera, se cubre interiormente con cúpula y utiliza en sus muros exteriores la mampostería encadenada con ladrillo, técnica constructiva denominada de aparejo toledano o madrileño y muy utilizada en Arnedo y en otras poblaciones cercanas en los siglos XVII y XVIII, tanto para edificios civiles como religiosos.
Sobre la entrada, cuadro de la Sagrada Familia de la segunda mitad del XVII andaluz. En la cabecera, retablillo rococó de la segunda mitad del s. XVIII con Crucifijo, romanista de finales del XVI.
Relieves de la Visitación y la Anunciación, romanistas del s. XVI. Y diversas imágenes de titulares de antiguos retablos y que corresponden a diversas Cofradías muy numerosas en Arnedo. Todas conservan la misma tradición de asistir a misa y a continuación repartir los bollos del santo (o de la santa), consistente en un bollo de pan con miel y/o a veces anís en su elaboración, que comen devotamente después los cofrades, agrupados con frecuencia por tradición familiar. Así: San Sebastián, romanista de comienzos del XVII; o San Miguel, barroco del XVII o las santas Nunilo y Alodia, patronas de Turruncún, trasladadas a esta parroquia, tras el abandono y posterior ruina del pueblo e iglesia de Turruncún. En el día de su fiesta, 22 de octubre, aquí se concentran los muchos vecinos que abandonaron su aldea para vivir en Arnedo.



12.- Torre.
La torre, restaurada en el año 2022, se yergue al norte de la cabecera y consta de dos plantas, la segunda de ladrillo. Sobre ella se puede ver durante todo el año un nido de cigüeñas que por el particular clima agradable de la ciudad permanecen aquí durante todo el año. Este nido -que llegó a pesar más de 500 kg.- se aligera periódicamente con el fin de que la estructura no sufra daños.
Cinco de sus vanos están ocupados por otras tantas campanas. La primera, llamada popularmente «Dam», orientada hacia el norte data de 1579. La que da sobre el patio de la iglesia, llamada «Don», y tiene dos inscripciones en torno, una arriba: «SANCTE THOMA APOSTOLE ORA PRONOBIS ANNO 1674» y otra abajo: «YN CINBALIS BENE SONANTIBUS LÁUDATE DOMINUM DEUM NOSTRUM. AÑO 1674 («Con campanas sonoras alabad al Señor nuestro Dios. Año 1674).
La tercera y cuarta campanas, que dan sobre la calle Palacio, una data de 1710 y la inscripción inferior dice: «LAUDATE DEUM INCIMBALIS BENE SONANTIBUS» (Alabad a Dios con campanas sonoras ‘que suenen bien’), y la otra data de 1824. La quinta campana se orienta hacia la calle Carrera de Vico y procede de la capilla del antiguo Hospital.


