Iglesia rupestre
Santo Tomás
Historia
Esta capilla históricamente estuvo dedicada a la Virgen del Rosario pero, en los trabajos de restauración que se llevaron a cabo en este templo en el año 1966, se levantó un muro a base de ladrillo hueco y cemento, en el que se colocó una peana con la Virgen Milagrosa. Es una lástima que no quedara memoria escrita pormenorizada de ese momento.
Ya se sabía que tanto esta capilla como las otras tres del lado NORTE son de carácter rupestre, es decir, están horadadas en la roca arenisca y se situán bajo la calle Campanario.
En el año 2022, se decidió intervenir en esta capilla de “La Milagrosa” eliminando dicho muro de ladrillo. La motivación era tratar de descubrir y atajar la importante mancha de humedad que hacía sospechar de la existencia de algún foco que la provocaba.
Y acaeció la sorpresa pues, tras aplicar la piqueta, quedó a la vista lo que claramente era el resto de una cueva en cuyo centro se erguía un pilar colocado, seguramente, para reforzar la oquedad e impedir un posible hundimiento. Aquello debió parecer estéticamente despreciable y poco práctico, por lo que, en la restauración de 1966, se le aplicó la solución de ocultarlo a la vista.
Tanto por su aspecto, como por la orientación, la mente nos trasladó a la iglesia rupestre del Patio de los Curas. Inmediatamente se puso el descubrimiento en conocimiento de quien tuviera algo que opinar al respecto. El profesor Urbano Espinosa visitó el lugar y admitió y reafirmó el paralelismo existente con la iglesia rupestre mencionada.
Con toda seguridad nos encontramos ante otra de las varias iglesias rupestres que existieron en Arnedo. Su orientación es sur/norte y su desarrollo se alargaría varios metros hacia la apertura situada al sur, como ocurre en la iglesia del Patio de los Curas. En estos momentos tan solo quedan de ella unos centímetros de profundidad, pero se mantiene íntegramente la forma del arco que nos permite comprender fácilmente que toda la cueva quedó retallada cuando, sobre este espacio ya consagrado, se quiso levantar el precedente del templo actual. Así, tan solo quedan restos de la zona del ábside y una base, sobre la que se apoya el pilar colocado con el fin de reforzar y dar mayor seguridad a la capilla. La base muestra una forma de arco de circunferencia de forma cóncava que facilitaría los movimientos del sacerdote en lo que, sin duda, debió tener funciones de altar.
La capilla, tal y como se nos muestra ahora, está exenta de cualquier tipo de decoración y carece de inscripciones, pero dada su tipología nos permite constatar, de manera fehaciente, el origen rupestre de las iglesias de Arnedo y de esta de Santo Tomás en particular


